Cet article est exceptionnellement en espagnol. Vous pouvez éventuellement vous faire mal à la tête avec la traduction automatique en français.

No vine al Chañi para hacer cumbre. Ni siquiera conocía el nombre de esta montaña cuando Sebastian, el guía que nos llevó al Aconcagua el año pasado, me invitó a recorrer este lugar tan especial para él. Me convenció contandome los paisajes verdes, la fauna, las flores y las empanadas preparadas por los habitantes. Algo muy distinto de la experiencia del Aconcagua, y hasta un privilegio para un extranjero de poder pisar este suelo poco conocido. No pude ir en 2015, pero guarde la ganas de ir en un rincon de mi mente, y cuando supe en 2016 que nos ibamos a Francia, se prendió la alarma "Tenes que ir al Chañi antes de despedirte de Argentina".

El Chañi (al fondo a la izquierda)

Asi llegué a Jujuy, provincia en la extremidad noroeste de Argentina, frontalera con Chile y Bolivia, en semana santa. Unico extranjero en un grupo de 13 personas (7 hombres y 6 mujeres de 25 a 52 años) mas 3 guías, sabía que podía contar con la calidez humana de los argentinos para superar mi timidez, aunque todavía me cuesta bastante formular en español mis pensamientos lo suficientemente rapido para hablar en grupo. Cuando tengo mi frase mas o menos lista, ya se habla de otro tema! Al menos no me pasa en una charla de a uno, y esto me motivó para escribir mi primera nota en castellano. A pesar de lo que pudieron pensar de mis silencios, el grupo me cayo barbaro, me reí mucho y me emocioné tambien a escuchar los relatos de cada uno. Espero sinceramente poder encontrarme de nuevo con ellos cuando regresemos a Argentina, y descubrir juntos otras sierras y montañas, en este país o afuera.

Uno de estos relatos fue la historia de un cura mexicano que Seba encontró en el Aconcagua. Nos contó esta historia una noche, en la unica sala del refugio a 4600 msnm, iluminada por tres velas colocadas en los cuernos de una vaca. Encontró este cura mexicano que viene cada año en peregrinación al Aconcagua para dar una misa en memoria de un milagro que le ocurrió hace unos años atras. Escalaba el Aconcagua con un grupo de jovenes, cuando les agarró una tormenta. El Aconcagua no es un lugar para encontrarse afuera en mal tiempo. Al bajarse, se perdieron y caminaron durante horas sin poder alcanzar un campamento para salvarse. Uno de los jovenes perdió sus mitones y sus dedos empezaron a congelarse. Cuando no tenían esperanza de salir vivos de esta situación, justo se encontraron con un andinista que pasaba por ahi. Les indicó como llegar al campamento lo mas cerca, y les regaló un par de mitones que tenía de repuesto. El cura le preguntó su nombre al hombre: se llamaba Iñaki. Le dijo tambien el nombre del hotel donde podrían encontrarlo en la ciudad de Mendoza. Gracias a la ayuda del hombre, el cura y el grupo se salvaron, aunque algunos perdieron dedos por el frio. Al regresar a Mendoza, el cura fue al hotel que le había indicado el hombre para agradecerle y devolverle los mitones. Pero ningun Iñaki estaba registrado. El cura lo buscó en todos los hoteles de la ciudad, pero sin encontrar ninguna huella de su salvador. Lo buscó entonces en Internet, con la esperanza de encontrar algunos datos que le permitirían ubicar el andinista. Ahi lo encontró y lo reconoció, se llamaba Iñaki Ochoa de Olza. Era un montañista famoso, pero que había fallecido hace dos años atras en el Annapurna...

El Chañi bajo la nieve

Siempre me sentí bien en la montaña. Como en un otro mundo, arriba de las nubes. Mientras que el mundo de abajo sigue con sus desgracias, arriba la vida parece, no siempre más fácil, pero más simple, y más feliz. Desde pequeño y con las numerosas caminatas de verano en los Pirineos, me asombra que todos se saluden cuando se cruzan en la montaña, pero nunca en la ciudad. Estos lugares tienen sus secretos para revelar lo mejor de la gente. ¿Tal vez es simplemente el aire puro que nos falta abajo?

Poco tiempo después de haber salido de las nubes, llegamos a Ovejeria, a más de 3600 msnm. Hace mucho tiempo vivía alla todo un pueblito, pero hoy solo quedan dos familias. Una de las cuales, la de Doña Virginia, nos recibió como si fueramos parte de los suyos. Allá, el clima es extremo, la vida es difícil, la gente tiene poco pero da todo. Pasta, asado, sopa, empanadas, disfrutamos a full del cinco estrellas del Chañi. Dormimos en lo que era la sala de la escuela, al lado de la iglesia. Piso de tierra, bancos guardados contra una pared, un viejo mapa de Argentina colgado en el pisaron. Ojalá algun día este lugar recupere la vida que solia tener, más allá del alojamiento de algunas expediciónes.

En cuanto al desafio deportivo, hice cumbre con Seba y la mitad del grupo por la ruta normal. No fue fácil (no podría decir si fue más o menos difícil que el Aconcagua), pero la dificultad trae la felicidad de un logro aún más grande. Creo que para la mayoria del grupo, fue la primera cumbre. Seguramente algo inolvidable, como lo fue el Gran Paradiso para mí.
Aprovecho para agradecer a los tres guias. Si los otros dos guias, Nico y Gustavo, no hicieron cumbre, es porque ayudaron a volver al refugio a los que no pudieron aguantar el esfuerzo y las alturas. Una buena organización no siempre se ve. Uno no se da cuenta de todo el trabajo de preparación y de organización que hay atras de cualquier actividad hasta que un problema sucede. Y si todo salió bien, no es por casualidad sino por el buen trabajo de Seba, Nico y Gustavo. Gracias a ellos.

Para mí tambien compartir la cumbre con este grupo me hizo feliz, pero creo que el primer recuerdo que tendré de esta semana en algunos años, son las cenas y las charlas compartidas juntos en Ovejeria y en el refugio. Un placer simple aun a veces difícil de alcanzar. Me faltaba una persona, y no hubiera habido otro lugar en el mundo donde habría querido estar entonces.

Cruce de rio
Cruce de rio

Mulas en Trancas
Mulas en Trancas

Sebastian y el Chañi
Sebastian y el Chañi

Chañi Chico y Cerro Piramide
Chañi Chico y Cerro Piramide

Petroglifos cerca de Ovejeria
Petroglifos cerca de Ovejeria

Atardecer en Ovejeria
Atardecer en Ovejeria

Las salinas grandes desde el Chañi
Las salinas grandes desde el Chañi

En la cumbre del Chañi 5896 msnm
En la cumbre del Chañi 5896 msnm

Mulas en el refugio
Mulas en el refugio

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Lucas, Gustavo, Nico, Juan, Claudio, Malla, Pablo, yo, Gabi
Meca, Agu, Silvia
Mariano, Ana y Nati.